jueves, 14 de febrero de 2008

Vital Aza


Vital Aza
Vital Aza Álvarez-Buylla (Pola de Lena, Asturias, 28 de abril de 1851 - Madrid, 13 de diciembre de 1912), escritor, comediógrafo y humorista español.
Realiza estudios medios en Gijón (delineante) y en Oviedo después (Bachillerato). Trabajó como técnico en la construcción del ferrocarril en el trama Oviedo - Gijón. Su infancia y adolescencia transcurren en medios urbanos de la zona centro asturiana.
La influencia de aquella Asturias intensamente rural y de su participación en el tendido del ferrocarril y en el nacimiento de del desarrollo industrial se manifiestan en su obra "La Praviana", una de las últimas, estrenada en 1896. Desde muy joven participa en la prensa regional con sus escritos humorísticos, influenciado por el gran ambiente literario de la época en nuestra región (es coetáneo de Leopoldo Alas y de Armando Palacio Valdés).
Muy joven se traslada a Madrid para realizar estudios de Medicina , aunque nunca llegó a ejercer la carrera. Su primera obra, "Basta de Matemáticas" lo encuadra como autor de comedia, estilo que mantiene a lo largo de su creación literaria. Con "Aprobados y Suspensos" se consagra en su época, y continuó produciendo una gran cantidad de títulos (38 obras originales y 24 en colaboración con otros autores, en especial Ramos Carrión). Además de la comedia cultivó la poesía satírica, publicándola en "Madrid cómico" y en "Blanco y Negro".
No gozaba de muy buena salud, por lo que solía pasar los inviernos en Málaga y los veranos en Mieres. Falleció en Madrid el 13 de diciembre de 1912, descansan sus restos mortales en el cementerio de Mieres.

Vital Aza Díaz (Hijo)

Médico y escritor, hijo del poeta y comediógrafo asturiano de igual nombre, nació en Mieres “Oñón” el 16 de junio de 1890 y falleció el 12 de octubre de 1961 en Madrid.
A esta ciudad se había desplazado para estudiar el bachillerato, cursando luego Medicina en la Facultad de San Carlos, donde se licencia en 1914. Poco después consigue la cátedra de Tocología de dicha Facultad y compagina su trabajo como docente con el de escritor sobre temas médicos, figurando sus colaboraciones en varias publicaciones, entre ellas el diario madrileño «El Sol», que reservaba un espacio a la divulgación médica.
Sus méritos como tocólogo le valieron el ingreso en la Academia de Medicina en 1933, el mismo año en que fue nombrado presidente del Club Rotario.
Matrimonio Vital Aza,- (padres), paseando por Oñón en su Xarré, con el Chalet de Arroxo al fondo.
Vital Aza, uno de los pioneros en los estudios sobre la esterilidad y la tuberculosis genital en la mujer, fundó la Clínica Obstétrica y Ginecológica de Santa Alicia, en Madrid, y la Sociedad Española para el estudio de la Esterilidad. Fue presidente de la Sociedad Ginecológica Española, de la Asociación Española de Escritores Médicos y de la Asociación Nacional de Tocólogos. Asimismo, formó parte de la Academia Médico-Quirúrgica.
Además, creó y patrocinó el premio Sebastián Recasens. Entre sus obras sobresalen: «La reacción de Abderhalden en obstetricia» (1915), «Tratamiento de las anexitis» (1920), «Feminismo y sexo» (1928), «Deberes y derechos biológicos de la mujer» (1934), «Por qué la mujer no tiene hijos» (1939) y «La esterilidad de la mujer ¿qué causas la originan?» (1941).Publicó números trabajos científicos, sobre todo en «Revista Española de Obstetricia y Ginecología», «Gaceta Médica Española», «Actas de Obstetricia y Ginecología» y «Gynaecologia». El desarrollo de sus ocupaciones profesionales le obliga a fijar su domicilio en Madrid, pasando los veranos en su residencia de Oñón, Mieres.
Durante el tiempo de estancia en su ciudad natal, atiende a los enfermos de forma gratuita y en muchos casos aportando algún dinero. Fue un entusiasta de la Asociación Mierense de Caridad.
Sobre la fachada principal de la casa solariega donde nació el prestigioso ginecólogo doctor Vital Aza, dentro del barrio de Oñón, había una bonita cerámica de Talavera de la Reina que señalaba el domicilio de este mierense.

3 comentarios:

Marinina dijo...

Frente a esta casa con jardín de la fotografía, perteneciente al Dr Vital Aza,vine yo al mundo una tar-de de un día 2 de Enero de 1936. Mis ventanas daban al camino que conducia hasta un viejo y peligro-
so puente, a través de cuyos des-
conchones y grandes agujeros se veia transcurrir el río S. Juan, el
cual había que cruzar para pasar a las casas que llamaban de ultramar.
Recuerdo que yo miraba abajo y, al
ver el discurrir del agua a través
de las roturas sentía vértigo y mu-
cho temor, hasta el punto de tener
pesadillas y,creo poder asegurar
que hasta terrores nocturnos, aun-
que mi familia estuviera completa-
mente ajena a estas cosas...eran
malos tiempos,y, bastantes preocu-
paciones y problemas tenían ya mis padres para añadir más. Con tres
y cuatro años, sentada sobre la me-
sa de la cocina veía yo el jardín
de Vital Aza y a una señora que debía estar al cargo de aquella casa y a veces conversaba con mi
madre y también conmigo, invitán-
dome a pasar un día a su jardín,
para enseñarme de cerca la gran
tortuga que por allí campaba a sus anchas, bien cuidada y feliz.
Y recuerdo que, por lo menos una
vez estuve en aquel jardín.
De aquella casa donde nací, la cual
tenían alquilada a mi padre los
Martinín, que vivían enfrente, al otro lado de la carretera general,
no quedaba, hace cosa de un año, más
que un largo muro lleno de ventanas
pertenecientes a las habitaciones y la cocina que
daban a aquella caleyina que condu-
cía al puente sobre el río S. Juan.
Del resto de la casa con su patio
y su gran galería que, por el otro
lado daba a la hermosa huerta cuya
yerba se me antojaba muy alta, por
ser yo muy chiquita aún cuando me
bajaba mi madre...mientras ella re-
cogía fréjoles o guisantes para la
comida, o bañaba al cerdo y le po-
nía en la duerna que tenía en su
cubil una especie de cocimiento con
mondas de patata y otros restos que
apestaban el ambiente con su nau-seabundo olor, observaba yo todo a-
quel quehacer absorbiendo como una
esponja cuanto pululaba a mi alre-
dedor. Allí los gusanos, los cara-
coles, las babosas...toda clase de
bichos de huerta campaban a sus an-
chas produciéndome una gran curio-
sidad.
Mi padre era capatad de minas, co-
nocido por el nombre de Manolo "el
fraile", y, por mucho que busqué,no
he hallado nada ni nadie que habla-
se de él... no entiendo como es que
ya nadie lo recuerda pues era so-
bradamente conocido en Mieres.A fi-
nales del año 40 0 principios del 41, nos mudamos de casa para ir a
vivir al Chalet de Arroxio, que es-
taba contiguo al palacete de Benja-
mín Cutiellos. De aquella gran ca-
sona, que había estado incluso ha-
bilitada como hospital durante la
guerra, no queda ya piedra sobre piedra,ni parece ser, nadie que ni
tan siquiera la recuerde...
La huerta de la casa donde nací,
fue poco tiempo despues inundada
por el río S. Juan, convirtiéndose
en aquello que llamaron la playa
negra... Y en el Chalet a donde fuimos a vivir y pasé seis años de
mi infancia,estuvo alojada durante
un tiempo una familia de los afec-
tados por la inundación que, en 1943 se produjo en la parte baja,
la más pobre, si cabe, del barrio
de Oñón.
Guardo muchísimos recuerdos... in-
terminables recuerdos de aquel tiempo, sobre los que me gustaría
escribir...tal vez algún día lo ha-
ga, si aún me queda tiempo.

M... dijo...

PRIMERAS CANCIONES

En aquella casa con patio y huerta y una gran galería, que estaba ubicada justamente enfrente de la casona de Vital Aza, escuché yo desde la cuna las primeras canciones que mi madre me cantaba para dormirme...una ellas era:"Lagarterana, si a tu puerta te llama el amor algún día, lagarterana, no le abras la puerta y en él desconfía, lagarterana, no le escuches, mocita, que no te conviene, que el amor es viajero, que va por el mundo y no se detiene."...Y yo, casi aun sin palabras, me preguntaba quien sería el hombre misterioso al cual llamaban AMOR...Y en la noche soñaba con un hombre que llamaba a mi puerta y me llevaba envuelta en una manta, atravesando el viejo puente sobre el río San Juan...aquel antiguo puente que en mi memoria quedó como que no tenía ni tan siquiera barandillas a los lados, como las tienen los que se hicieron después...
Envuelta aun en esta pesadilla fuí despertando y vi a mi padre ante el armario de luna peinándose, como acostumbraba hacer...y poniéndose la corbata...a continuación , al verme despierta vino hacia mi cama y como queriendo hacerme una gracia comenzó a agitar el somier al tiempo que con fuerte voz emitía unos sonidos para mí impresionantes con aquel despertar de mi pesadilla: "UUUUUUUHHHH..." hacía mi padre mientras me acunaba...Y yo , angustiada por el reciente sueño como aun me sentía comencé a gritar desesperadamente por el ataque de pánico que me sobrevino...con el consabido susto que mi padre se llevó con mi incomprensible reacción...

M... dijo...

MI HERMANO ABELARDO

Cuando nos fuimos a vivir al chalet de Arroxo, a esta otra casa donde nací, la que estaba ubicada frente al jardín y la casona de Vital Aza, se la nombraba siempre como "la casa de allá"...Y viviendo aun en "la casa de allá" mi hermano Abelardo, que estaba muy enfermo, creo que de algo en el corazón, todavía tenia algo de gracia para cantar aquellas canciones típicas de Asturias, siendo de su boca de quien primero las escuché y muy pronto aprendí...
"Paxarinos que venís cantando, a la orilla de la fuente, que subís y baxáis de repente a coger los rayinos del sol. Quise subir, a tu ventana, por ver la dama, que estaba allí... No hay quien pueda, no hay quien pueda, con la gente marinera, marinera, pescadora, no hay quien pueda por ahora...Si te quieres casar con las chicas de aquí, tendrás que ir a buscar capital a Madrid, capital a Madrid, a Madrid capital, si te quieres casar con las chicas de acá..." Y este pegadizo poupurri siempre estaba en la garganta y en la boca de este hermano mío, tan delicado de salud, que fallecería un poco más adelante, viviendo ya en la casona de Arroxo, donde ya no tuvo gracia para nada...y no tengo yo el recuerdo de haber escuchado más sus cantos...En "la casa de allá" también escuché por primera vez cantado de su boca aquella preciosa canción netamente asturiana: "Caminito de Avilés, un carreteru cantaba, al son de los esquilones que su pareja llevaba...Marinerito, arría la vela, que está la noche tranquila y serena...Noche tranquila y serena, es buena para rondar, para los enamorados, es mejor la oscuridad...Marinerito, arría la vela, que está la noche tranquila y serena..." Y así cantaba este joven hermano mío, con voz suave y melancólica que parecía presagiar su próximo fin...aunque yo entonces no fuera para nada consciente de ello...Y en "la casa de allá", aun tenía cierta gracia para contar chistes y anécdotas relacionadas con su servicio militar, que no debió prolongarse mucho debido a su enfermedad, ni creo que haya tenido que hacerlo en el frente, durante la recién pasada guerra.
Y ya en la casona de Arroxo poco a poco se fue apagando, cada vez con menos gracia, siempre parecía estar de mal humor, hasta que se fue para siempre, cuando yo acababa de cumplir seis años y después de un poco de tiempo sin que se le volviera a ver fuera de su habitación.
Abelardo tenía entre 27 y 28 años cuando su vida se apagó, dejando tras de sí el recuerdo de sus sentidas y melancólicas canciones.